martes, 20 de mayo de 2008

113 aniversario de la muerte del Apóstol José Martí


Hoy, mayo 19, se conmemoran 113 años de la caída en combate en la provincia Dos Ríos, del poeta, héroe, apóstol y mártir, José Martí, padre de la revolución cubana. Este icono de la humanidad, debe ser estudiado profusamente y su pensamiento debe ser puesto en perspectiva con el de Bolívar. Ni Marx pudo hacer el estudio juicioso de la historiografía bolivariana, ni nosotros, en Colombia, hemos emprendido el viaje por los senderos de estos dos pensamientos que marcaron un hito y que aún están por develarse en su grandeza.


Redescubrir el pensamiento bolivariano y martiano, he ahí una de las grandes tareas de nuestra integración latinoamericana, y más cuando suenan las trompetas de la guerra y de la desunión desde el imperio yanqui y desde los cuarteles de las oligarquías latinoamericanas. Comprender asiduamente los laberintos liberadores de las ideas magníficas y actuales de estos prohombres americanos, es una tarea de primerísima importancia.

La muerte en combate contra los españoles de este pensador cubano el 19 de mayo de 1895, nos muestra esa unión impostergable entre las ideas y la praxis. Martí, pensador incansable, nunca pretendió ser un intelectual de escritorio, a pesar de los ruegos del mismo Partido Revolucionario, que veía en él un gran portento de pensamiento y creatividad siniguales, y por ende quería que la acción principal de Martí se asentara en las ideas y en la dirección. No. Martí asumió un rol en el cual no era propiamente el más ducho, pero que lo previó como el principal en las circunstancias históricas del alzamiento revolucionario en la Isla. Unificó con su ejemplo a muchas generaciones de cubanos que dieron la vida por un ideal y que ahora, enhorabuena, recogen los pueblos de Latinoamérica.

El ejemplo bueno de hombres como Martí, Bolívar, Che, Camilo Torres, prenderá por los siglos de los siglos, hasta que el monstruo y sus voceros desaparezcan en el pantano de sus propias traiciones y negros intereses.

Los invitamos a leer en este marco de reflexión, la última carta escrita por él y dirigida a Manuel Mercado, cerca de Dos Ríos, justo antes de morir en donde traza su pensamiento antiimperialista, pues preveía que el imperio yanqui era el gran peligro que se cernía sobre América; asimismo el bello escrito que hizo José Antonio Torres sobre este hombre inolvidable y por último, una información sobre el inicio en La Habana del IV coloquio sobre la vigencia del pensamiento de Bolívar y Martí.

Un día antes de morir, el 18 de mayo de 1895, le escribe a su amigo Manuel Mercado en un campamento cerca de Dos Ríos, la que sería su última carta, considerada su testamento político:

Campamento de Dos Ríos, 18 de mayo de 1895

Señor Manuel Mercado.

Mi hermano queridísimo: Ya puedo escribir, ya puedo decirle con qué ternura y agradecimiento y respeto lo quiero, y a esa casa que es mía, y mi orgullo y obligación; ya estoy todos los días en peligro de dar mi vida por mi país, y por mi deber— puesto que lo entiendo y tengo ánimos con que realizarlo— de impedir a tiempo con la independencia de Cuba que se extiendan por las Antillas los Estados Unidos y caigan, con esa fuerza más, sobre nuestras tierras de América. Cuanto hice hasta hoy, y haré, es para eso. En silencio ha tenido que ser, y como indirectamente, porque hay cosas que para lograrlas han de andar ocultas, y de proclamarse en lo que son, levantarían dificultades demasiado recias para alcanzar sobre ellas el fin. Las mismas obligaciones menores y públicas de los pueblos —como ese de Vd., y mío—, más vitalmente interesados en impedir que en Cuba se abra, por la anexión de los imperialistas de allá y los españoles, el camino, que se ha de cegar, y con nuestra sangre estamos cegando, de la anexión de los pueblos de nuestra América al Norte revuelto y brutal que los desprecia, — les habrían impedido la adhesión ostensible y ayuda patente a este sacrificio, que se hace en bien inmediato y de ellos.

Viví en el monstruo, y le conozco las entrañas; y mi honda es la de David. (...)

La vida de Martí, un magisterio vivo

La vida de Martí fue un magisterio vivo, la muerte una leyenda que voló para convertirse en la historia de un caballo espantado, de un blanco certero entre las filas enemigas, de un hombre que fundió las almas de los suyos en un mismo sentimiento de amor.
Los que le conocieron en vida admiraron al patriota con el que crecieron el prestigio, la capacidad de resistencia y el ejemplo de militancia política de los cubanos.
La firmeza le vino de su propia raíz popular, de la fe en la victoria y del trabajo creador, persuasivo y útil.
Su mérito más relevante fue unir a los cubanos en una unidad dinámica, históricamente concebida y dialécticamente lograda.
El sorteó con sabiduría los vestigios del caudillismo de la Guerra de los 10 años, donde los jefes militares pretendieron que sus bondades y servicios a la patria, que fueron realmente grandes, y sus verdades, que fueron realmente respetables, fuesen las únicas verdades y bondades y determinasen inequívocamente el destino de la nación.
La independencia de Cuba fue la brújula de su gesta, la lucha por la dignidad humana el patrón moral que lo convirtió en apóstol americano.
Es cierto que al final no pudo terminar machete en mano esa batalla incesante contra el colonialismo, es cierto que sus conocimientos y la práctica militar no ocuparon un lugar preponderante en su vida, pero cuando le llego la hora fue digno del hombre y de la fama del héroe.

José Antonio Torres

Martí y Bolívar, inspiraciones vigentes en América Latina

Dania Pérez Serrano

La Habana, 19 may (AIN) Intelectuales de Cuba y Venezuela analizaron hoy diversos aspectos del pensamiento de Simón Bolívar y José Martí, próceres de esas dos naciones, proas en la unificación y liberación de América Latina.

La doctora Ana Sánchez Collazo, directora del Centro de Estudios Martianos, en esta capital, resaltó la importancia de celebrar, precisamente este lunes, el IV Coloquio Vigencia del Pensamiento Bolivariano y Martiano, cuando se cumplen 113 años de la caída en combate del Héroe Nacional cubano.

Sánchez Collazo destacó a la AIN la relevancia de las ideas de ambos próceres en la actualidad, y consideró que en el Libertador y en Martí se han inspirado el Comandante en Jefe Fidel Castro y Hugo Chávez para echar a andar la lucha por la verdadera independencia de Latinoamérica.

Precisó que a Martí hay que verlo vivo en su pensamiento, el cual constituye un fundamento ideológico de la Revolución cubana, y mostró satisfacción en acoger el foro en la institución que dirige, otrora casa de José Martí Zayas-Bazán, hijo del célebre cubano e inspirador de su poemario Ismaelillo.

Asistieron a la cita Armando Hart Dávalos, director de la Oficina del Programa Martiano y presidente de la Sociedad Cultural José Martí, y la diputada María de Queipo, presidenta de la Comisión de Educación, Cultura, Deporte y Recreación de la Asamblea Nacional venezolana, quienes recibieron el Medallón Honorífico Bolívar-Martí.

También fueron laureados Carlos Servando, fundador de la casa Simón Bolívar de La Habana; Osmel Ramos, alcalde de Puerto Cabello y presidente honorario de la Ruta Cultural Bolivariana y Martiana Caribeña; Ana Sánchez Collazo y Pedro Pablo Rodríguez, investigador del centro anfitrión.

En la jornada fue develado un busto fundido en bronce de José Martí, cuyo autor, el escultor venezolano Julio César Briceño, denominó "Vientos de la Libertad" y donó a la Galería de la institución habanera.


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